martes 3 de enero de 2012

El Museo de El Juli en "Feligrés"

"Feligrés" fue el primer animal que realmente dio un vuelco a la carrera de El Juli.
Aún novillero con caballos, se encontró con él en la plaza México el 3 de Agosto de 1997 y le indultó, siendo el primer torero novel español en conseguirlo.

Este triunfo tuvo una tremenda repercusión mediática y la ya esperanzadora carera del madrileño entró en órbita de figura manteniendose con ese estatus hasta la actualidad.

Y como homenaje, le puso ese nombre a la primera finca que se compró: "Feligrés", una parcela de gran extensión junto a la carretera que une el madrileño pueblo de Velilla de San Antonio donde vivió desde bien pequeño con Arganda del Rey.

En ella se construyó una casa para él y sus padres y con el tiempo la fue dotando de otras instalaciones: plaza de tientas, corrales, boxes para caballos... así como naves cubiertas, pistas deportivas, un enorme parking, salones para celebraciones...



Con el tiempo la ascensión meteórica de El Juli continuó y esta finca se le quedó pequeña, comprando otra finca en la localidad de Olivenza en Badajoz: "El Freixo" donde actualmente reside junto a su mujer, sus pequeños gemelos y su ganadería de toros bravos y también dotada con todas las instalaciones necesarias aún más lujosas todavía.


Por tanto Julian pensó en dar otro uso a "Feligrés" al pasar menos tiempo en ella.
Y tuvo la genial idea de fundar una escuela taurina que tuviese su sede allí, inaugurandose en Octubre del 2007 y poniendo como director a su hermano Ignacio.


Un proyecto más adherido a la Fundación Taurina Internacional que lleva su nombre y que ya está dando sus primeros frutos en forma de toreros con expectación como Fernando Adrián, novillero con caballos ganador del "Zapato de Oro" de Arnedo que esta temporada 2012 dará mucho que hablar.


Además allí residen los padres del torero y "Cartucho", su perro de siempre, que aunque viejito aún se pasea por los dominios de su amo.


Pero dentro de la finca además de sus espectaculares instalaciones lo que más deja huella en la memoria es el museo del maestro, en el que ha recopilado los recuerdos de toda una intensa vida dedicada al toro a pesar de su juventud.


Cabezas de toros, trajes, trofeos, cuadros... una completísima colección que sin embargo guarda muchas más sorpresas de lo que parece a simple vista y que confirma la idea de que El Juli siempre tuvo muy claro que el toro iba a ser su vida y además iba a triunfar en él.


Por ejemplo allí está casi uno de los primeros becerros que mató, el del festival de Chinchón en 1996 al que cortó un rabo con apenas 12 años: "Halieta" de El Torreón.


Y también el de su debut con picadores en Villamuelas (Toledo) en abril de 1997: "Cantanero" de Laurentino Carrascosa.
¿Cuantos toreros -figuras o no- pueden presumir actualmente de conservar las cabezas de los novillos de sus inicios?


Y por supuesto los toros de la alternativa, confirmación en Madrid y México, su primer Victorino... pero eso ya entra dentro de lo normal en cualquier matador de toros.


También los trajes los guarda casi todos, desde el famoso blanco y oro con el que debutó de luces en Mont de Marsan en 1995.


Y tambien todos los trajes goyescos e incluso los camperos de los festivales y los tentaderos junto a botos, polainas, gorrillas...  e incluso fundones o capotes de paseo.



Además hay enormes vitrinas repletas de todos los trofeos conquistados perfectamente colocados.


Y cuadros pintados al óleo que le han obsequiado y con los que se han hecho innumerables carteles.


En fin, una colección impresionante de la que aún muchas piezas aguardan un sitio definitivo conforme se vayan habilitando más salas del museo, en el que ya no entra nada más.
Y lo mejor es que este figurón aún no ha dicho su última palabra. Ni mucho menos.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Si tu comentario es antitaurino estás perdiendo el tiempo: vete a un blog antitaurino e intenta ponerlo allí, porque aquí será rechazado. Si tu intención es insultar o faltar al respeto a alguien, también estás perdiendo el tiempo. Gracias por tu comprensión.